Hay pocas estaciones de esquí nórdico con tanta historia y tan poca tradición como esta, Tempelhof es ahora un parque público en medio de la inmensa urbe de Berlín, pero antes fue un Aeropuerto y durante la segunda guerra Mundial, un campo de concentración, además tiene el honor de tener la primera terminal moderna de un Aeropuerto, construcción que aún se conserva y que alberga exposiciones, Ferias como el conocido Bread and Butter, oficinas y otros usos varios.
Como esquí de fondo no es un tranqué, pues debido a sus 1000 metros de altura y la lejanía de las montañas la estabilidad del manto nivoso no es mucha, pero es un lujo para los Berlineses, poder esquiar a tres paradas de metro de su casa.


Hay tres pistas sin dificultad (el terreno del antiguo aeropuerto es plano como la palma de la mano) pero en conjunto suman 5 kilómetros que bien sirven para quitarnos el mono de esquiar y desconectar un buen rato.
El mantenimiento es bastante bueno, con un Quad adaptado se pisan las pistas y se forma el carril. El paisaje es muy industrial, con poca vejetación y muchos restos de su pasado aeroportuario.
El circuito de fondo es municipal y no tiene coste alguno para los usuarios.
De momento en el mismo parque no hay ninguna tienda para alquilar el material pero si en la capital Alemana.
Como ya hemos comentado, y aunque Berlín disfruta de varias copiosas nevadas durante el invierno, la temporada en Tempelhof, es muy discontinua y los grosores no son en ningún caso importantes.
Durante nuestra visita comprobamos que al ser un parque público, la tarza a menudo nos la encontrábamos pisada, nos cruzamos con un chico haciendo Snowkite,.. vaya que es un sitio de lo más peculiar para practicar nuestro querido esquí de fondo.






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